lunes, diciembre 26, 2005

eduardo

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De manos de un escultor llamado Aleijadinho, que era le más feo de todos los brasileños, nacieron las más altas hermosuras del Brasil. Los negros norteamericanos, los más oprimidos, crearon el jazz, que es la más libre de las músicas. En el encierro de una cárcel fue concebido don Quijote, el más andante de los caballeros. Y para colmo de paradojas, don Quijote nunca dijo su frase más célebre. Nunca dijo: Ladran, Sancho, señal que cabalgamos.

“Te noto nerviosa”, dice la histérica. “Te odio”, dice la enamorada. “No habrá devaluación”, dice, en vísperas de la devaluación, el ministro de Economía. “Los militares respetan la Constitución”, dice, en vísperas del golpe de Estado, el ministro de Defensa.

En su guerra contra la revolución sandinista, el gobierno de los Estados Unidos coincidía, paradójicamente, con el Partido Comunista de Nicaragua. Y paradójicamente habían sido, al fin y al cabo, las barricadas sandinistas durante la dictadura de Somoza: las barricadas, que cerraban las calles, habrían el camino.