domingo, agosto 24, 2008

nada

Ni en sueños se imaginaba lo que le deparaba.
Nunca creyó que a la vuelta de aquella tuerca había un globo desahogándose.
El mundo de los colores y las palabras se sumergían en un sueño hipnótico rebozado de filosofías ajenas.
En aquel muro había alguien que esperaba impaciente por su veredicto.
Mientras se preguntaba dónde estaban los peces cuando el barco se hundió y por el por qué las banderas son animales depredadores.
Respiraba hondo.
Sumergía sus ventanas en laca defensiva para no devolver el tiempo.
El escrutinio había sido ineludiblemente un arma inofensiva para su movimiento.
La fuerza de los arrecifes confluyó en una chispa de libertinaje exótico.
Y se arrimaron nuevamente las palabras de aquello que nunca dijo en voz alta.
Y menos allí y ahora.
¿Por qué las lilas son tan bonitas?
¡Escúpelo!
Pero sólo se dedicó a observar la belleza humana.
Convulsa.
Sublime.