DioxFenis
¿Cuándo empezaron mis domingos a condensarse? ¿Cómo fue que dejé entrar la angustia inmotivada de un fantasma colectivo? ¿Y es que no recuerdo que la construcción temporal de nuestras vidas es mera invención ajena? ¿Y es que mis imagénes son tan ambiguas como mis palabras, tan difusas, tan perdidas?
Y si así fuera, ¿qué?
Qué importa si quiero morir en un cuento color rosa. Si quiero creer que la sumisión es respeto. Si fingo que mis palabras comunican lo que quiero. Qué importa si no vemos lo mismo.
Y si todo lo que pienso no existiese, yo actuaría igual, como si en verdad lo fuera, porque para mí, todo lo que experimento se materializa, todo lo que siento tiene existencia, todo lo percibido es real.
Es sólo una cuestión de fe. Para no caer, para tener un fondo detrás, un fin último al que recurrir para cobijarnos.
Y si así fuera, ¿qué?
Qué importa si quiero morir en un cuento color rosa. Si quiero creer que la sumisión es respeto. Si fingo que mis palabras comunican lo que quiero. Qué importa si no vemos lo mismo.
Y si todo lo que pienso no existiese, yo actuaría igual, como si en verdad lo fuera, porque para mí, todo lo que experimento se materializa, todo lo que siento tiene existencia, todo lo percibido es real.
Es sólo una cuestión de fe. Para no caer, para tener un fondo detrás, un fin último al que recurrir para cobijarnos.

